domingo, 17 de febrero de 2019

Mi Reflexión: Equipo de Investigación #Equipogluten

Esta mañana he visto el programa que ayer, en Equipo de Investigación ,dedicó La Sexta al mundo sin gluten. No sé porqué me esperaba algo de tipo sensacionalista y la verdad es que no defraudó ni un poquito. Como celiaca y blogger que lleva años trabajando por la normalización del colectivo celiaco, colaborando en el programa de radio Celiacos en Directo y formándome dentro de mis posibilidades en ello no podía dejar pasar por alto el programa para hacer unas puntualizaciones a lo que ahí se dijo. 

Vamos a empezar desgranando algunos conceptos básicos:

La celiaquía no es:

  1. Una intolerancia.

  1. Una alergia. Esto no significa que no haya alérgicos al gluten, que los hay, pero son casos más raros que los celiacos y su respuesta ante una exposición al gluten no es la misma que la de un celiaco. 

Entonces ¿qué es la celiaquía?

Según el recién estrenado protocolo para el diagnóstico precoz de la Enfermedad Celiaca se define como “trastorno sistémico de base inmunológica, causado por la ingesta de gluten y otras proteínas afines que afecta a individuos genéticamente susceptibles.

Que sea un trastorno sistémico implica que afecta a múltiples órganos y sistemas, por ello el índice de infradiagnóstico es tan elevado, ya que los síntomas son muy variados, LA EC NO SÓLO AFECTA AL APARATO DIGESTIVO.


  • Qué NO SOMOS los celíacos.
Los celiacos no somos modernos, raritos, excéntricos, no hacemos dieta sin gluten por adelgazar, ni por rendimiento deportivo,  ni porque sea más sano, no estamos a régimen y no podemos saltárnoslo porque "un día es un día", no es un modo de vida, y mucho menos son valores que debamos transmitir a la sociedad y a nuestros vástagos.
  • Qué SOMOS los celíacos.
Somos personas que tenemos una enfermedad que tiene un tratamiento relativamente sencillo: dieta sin gluten de por vida. Por suerte no dependemos de ningún fármaco para mantener a raya nuestra enfermedad.

Voy por partes porque seguro que hay quien se está echando las manos a la cabeza. Los celiacos tenemos una enfermedad que diagnosticada y bien tratada nos permite llevar una vida perfectamente normal. Hay personas que dicen que ellos no se sienten enfermos, y efectivamente si hacemos la dieta de forma adecuada no nos sentimos enfermos. Pero si no hacemos la dieta de forma correcta las consecuencias a largo plazo para nuestra salud son malas. Desde osteoporosis hasta cáncer, pasando por problemas de tiroides, hígado, piel… Sí sí, has leído bien, el cáncer es una posible consecuencia de una enfermedad celiaca mal gestionada. 

Por eso cuando nos dicen que “por un poquito no te vas a morir”, la respuesta es “no inmediatamente” pero las consecuencias para nosotros nunca van a ser buenas.

Dicho esto voy a comentar algunos “detalles” sobre el programa de Equipo de Investigación que la Sexta emitió este pasado viernes. 

Señores de La Sexta, a los celiacos no nos gusta que nos pongan ejemplos de famosos que llevan dieta sin gluten porque supuestamente es más saludable. Tampoco que nos pongan ejemplos de deportistas de élite que han mejorado su rendimiento gracias a la maravillosa dieta sin gluten que les puso su nutricionista.

No nos gusta que salga una youtuber que tiene legión de seguidores diciendo que come sin gluten porque es más saludable, y luego aparece comprando galletas sin gluten en una web (las galletas sin gluten son igual de NO SALUDABLES que las con gluten). Y mucho menos que diga que quiere transmitir esos valores a sus hijos, porque les garantizo que lo que todo celiaco quiere es que sus hijos no hereden los genes que están implicados con la enfermedad celiaca. 

No nos gusta que salga una señora diciendo que come sin gluten y perdió 25 kilos porque vio a un gran tenista mejorar su rendimiento deportivo y oiga usted si a él le fue bien que hace tanto deporte ¿por qué a mi no?. Que otra señora salga diciendo que el gluten le sentaba mal y lo fue dejando poco a poco hasta comer sin gluten. O que la gestora de un restaurante donde ofertan comida sin gluten nos diga que la celiaquía es una alergia al gluten. 

Un celiaco NO SALE a comer a un autoservicio (encima llamado Pasta Party), al menos no lo hace un celiaco responsable, y luego llega a casa y se hace una tira reactiva para saber si le han contaminado. NO NOS GUSTA JUGAR A LA RULETA RUSA. Normalmente vamos a locales donde nos aseguran que podemos comer con garantías, y no necesitamos tiras reactivas para saber si nos han contaminado porque nuestro cuerpo (en la mayoría de los casos) reacciona mal.

No me parece serio que salga un doctor de una afamada clínica diciendo que el glifosfato es el responsable de la epidemia de la Enfermedad Celiaca que tenemos, cuando si nos hemos molestado en leer (y no tengo dudas de que este doctor se lo sabe) no hay evidencia que lo corrobore. LA EC fue descrita por primera vez en la antigua Grecia, en el siglo II A.C. por Aretaeurs de Capadocia quien describía individuos que manifestaban síntomas como koliakos (de ahí el nombre de la Enfermedad Celiaca) dudo mucho que en esa época existiese el glifosfato. Lo primero que hay que tener para desarrollar la EC es una genética compatible, y sabemos que ahora mismo hay varias líneas de investigación, desde la microbiota intestinal hasta una muy reciente que apunta un enterovirus como posible desencadenante de la misma. 

Poco serio me parece, este apartado me toca la moral más que ningún otro, que se pongan en una escuela de cocina a elaborar pan sin gluten al mismo tiempo que sobre la misma superficie elaboran pan con gluten. Y mucho menos hornearnos al mismo tiempo y en el mismo horno (aseguramos así la contaminación cruzada). Para luego mostrarnos un pan mazacote y horrible, cuando sabemos que afortunadamente para nosotros a día de hoy podemos comer pan sin gluten de calidad, con sabor y textura extraordinarios. Señores de La Sexta tienen gente haciendo pan sin gluten exquisito en obradores maravillosos, impartiendo cursos (aquí quiero mencionar a mis amigos de Espíritu del Bosque que han hecho una labor encomiable en estos últimos años) se trata de buscar un poquito en un programa que se dice de investigación, pero quizá sea más sensacionalista mostrar ese pan horrible. 

Por otro lado si vamos a hacer un estudio sobre el azúcar añadido que lleva el pan, tanto sin gluten como con gluten, vamos a hacerlo de forma seria por favor. He visto a una nutricionista mostrando un pan sin gluten que lleva 27 gramos de azúcar por cada 100, comparándolo con el pan con gluten que lleva muchísima menos cantidad. Señora nutricionista, he estado hace un rato en el supermercado mirando el azúcar añadido de todos los panes sin gluten que tienen y la máxima cantidad que encontré fueron 6 gramos de azúcar por cada 100. El mensaje final es bueno, abrir la nevera y sacar frutas, verduras, carnes, pescados, huevos… sí, esa alimentación es buena pero no sólo para los celiacos. Los procesados no son buenos para nadie. 

Se echó de menos que los médicos que hablaron no hicieran hincapié en el nuevo Protocolo de Detección Precoz de la Enfermedad Celiaca que se presentó el pasado mes de mayo y en el que tuvo colaboración el Ministerio de Sanidad. Que no hablasen de los síntomas extradigestivos, que tantos de nosotros conocemos de primera mano y que en ocasiones llevan a un diagnóstico cuando tu médico está entrenado para sospechar la Enfermedad Celiaca.

Por suerte pudimos “viajar” a Cangas del Narcea, y ver el maravilloso trabajo que se está haciendo por parte de Lore Pérez de la web Celicidad, con su proyecto Cangas sin Gluten. También vimos a la nutricionista Paula Barros en acción, explicando cómo interpretar el etiquetado, algo que a los celiacos cuesta bastante.

Durante todo el programa se hizo especial hincapié el aumento exponencial del negocio de los productos sin gluten, y como broche final nos quedó el sabor agridulce del famoso “trigo sin gluten”, nos presentaron el laboratorio donde se ha conseguido, y a los investigadores que trabajaron en ello, todo financiado con fondos españoles, aunque sabemos que por las leyes sobre transgénicos que tenemos este proyecto se irá de España. 

La verdad es que si querían un programa sensacionalista lo han conseguido. Se salvan algunos momentos en los que buenos profesionales hablan de la celiaquía como lo que es, una enfermedad, donde nos dicen que NO se debe dejar el gluten si uno no tiene necesidad de ello. Pero lo cierto es que mezclan churras con merinas y al final lo que queda grabado en la mente de la gente es la señora que perdió 25 kilos dejando el gluten. Y el chaval que va a un autoservicio, con lo pesaditos que somos los celiacos a la hora de salir a comer fuera y elegir un sitio donde sepamos que no vamos a estar tres o cuatro días enfermos porque nos hayan contaminado. 

Periodismo de investigación, pero más bien periodismo sensacionalista.








martes, 29 de enero de 2019

Pastel de coliflor relleno de boloñesa de champiñones



Hoy os traigo una receta ligera, vegetariana y con muchas posibilidades de tuneo, podéis rellenarlo de aquello que más os apetezca. Es apropiada para diabéticos ya que su proporción de hidratos de carbono es bajísima, os cuento que la coliflor tiene 5 gramos por cada 100 y los champiñones 3.5 gramos por cada 100. Podemos cubrirla con una bechamel muy ligera o es parte obviarla, y rellenarla en lugar de con champiñones con una boloñesa de carne, atún, o soja texturizada. Como podéis ver es una receta muy versátil.

Ingredientes:

1 coliflor
Champiñones
Una cucharada de tomate frito (mejor si es casero)
Una pizca de nuez moscada (si os gusta)
Aceite de Oliva Virgen Extra
Salsa bechamel muy clarita
Queso en lascas (yo puse parmesano)

Preparación:

Cocemos la coliflor en abundante agua con sal hasta que quede blandita. La pasamos por un escurridor de verduras y reservamos.

Para preparar la boloñesa de champiñón los corté menuditos y los salteé en el wok. Podéis ponerlos con cebolla, zanahoria o las verduras que más os apetezcan. Una vez salteados los reserváis en un bol y ahí le añadís una cucharada de tomate frito. En lugar de boloñesa de champiñones podéis utilizar la típica boloñesa de carne, de atún, soja texturizada... aquí la imaginación y vuestra creatividad puede hacer que la receta sea de lo más original.

Pasamos la batidora por la coliflor y si nos gusta la nuez moscada añadimos una poquita.

En una fuente de horno ponemos una capa de coliflor, cubrimos con una capa de boloñesa y terminamos con otra capa de coliflor. Si queréis la podéis cubrir con una bechamel muy ligera (le da un toque estupendo a la coliflor) y terminamos con unas lascas de queso al gusto (yo utilicé parmesano).

Gratinamos a 180 grados hasta que quede bien dorado. Esperamos 10 o 15 minutos a que pierda el calor intenso al sacarlo del horno o al emplatar se nos romperá.

Y a disfrutar!!



miércoles, 26 de diciembre de 2018

Figuritas de mazapán



Estamos a mitad de la Navidad, y aunque hemos pasado "el plato fuerte" con la cena de Nochebuena y la comida navideña nos quedan todavía muchos días para disfrutar de una buena mesa. 

Un clásico de las fiestas navideñas es el mazapán, tan adorado como denostado, os puedo garantizar que si probáis el mazapán casero no volveréis a comprarlo. Es muy sencillo de hacer, divertido para moldear con los más pequeños de la casa y podemos adaptarlo a nuestros gustos particulares. 

Vamos con la recetiña. 

Ingredientes:

250 gramos de harina de almendra
200 gramos de azúcar (para los más golosos admite hasta 250)
70 gramos de agua (si ponemos 250 de azúcar pondremos 75 de agua)
Una yema de huevo
Un huevo para pintar
Una pizca de sal

Preparación:

Lo primero que hacemos es pesar la harina de almendras  con una pizca de sal y reservar. 

Pesamos el agua y añadimos en ella el azúcar. Lo llevamos a cocer hasta conseguir una consistencia "a punto de bola", que es un almíbar un poquito espeso. Lo ideal es tener un termómetro de cocina (son muy baratitos) y alcanzar los 110º centígrados. Si no lo tenemos no pasa nada, lo dejamos cocer pero teniendo mucho cuidado de que no se nos acumule en las paredes del cazo (porque se caramelizaría) y cuidando no pasarnos de cocción.

Cuando está listo el jarabe de azúcar lo añadimos a la harina de almendra y con una cuchara de madera lo vamos removiendo. Cuando se está mezclando todo añadimos la yema de un huevo y terminamos de amasar con las manos humedecidas en agua.

Dividimos la masa en dos partes más o menos iguales y formamos un churro. Lo envolvemos en papel transparente y lo dejamos reposar en la nevera 24 horas.

Al sacar la masa de la nevera formamos piezas de más o menos 15 gramos para que queden todas iguales. Damos la forma que más nos guste y vamos colocándola en la fuente de horno.

Precalentamos el horno a 250 grados con calor SÓLO ARRIBA. Mientras el horno se calienta pintamos las piezas con el otro huevo batido.

Horneamos durante 4 minutos aproximadamente, hasta que tomen color. Cada horno tendrá su tiempo de elaboración.

Al sacarlo del horno no debemos tocarlo porque las piezas salen blandas. Hay que esperar a que enfríen y que cojan cuerpo. 

De un día para otro están mejor porque asientan los sabores, pero aguantan bastantes días en perfectas condiciones.

¿Os atrevéis a probar?




martes, 18 de diciembre de 2018

Roscón de Reyes (versión 2018)



Tenemos la navidad encima y como todos los años la receta estrella es el Roscón de Reyes. ¿A quien no le gusta un buen roscón? Relleno o sin rellenar, pero siempre sin gluten y muy tierno y esponjoso.

Desde hace años venimos trabajando en diferentes recetas, con mix comercial y con mix casero, para todos los gustos y casi todas las habilidades. Reconozcamos que el roscón de reyes no es una receta sencilla. Tanto por ingredientes como por técnica. Marisa Famalap tiene el su blog recetas de roscón sin Mix Comercial estupendísimas y tenéis ganas de hacerlo más elaborado. Teresa Celicius Gluten Free tiene también una batería de recetas, con diferentes harinas que salen muy ricos también. Servidora tiene alguna recetiña que este año me he propuesto mejorar.

Este año va con Mix Comercial para evitaros tener en casa mil "polvitos mágicos", por ejemplo mi mami dice que quiere recetas sencillas sin tanto jaleo y en ello estoy. Intentando sacar recetiñas que le faciliten la vida.

Al final de este post os dejo dos enlaces para que podáis ver en video cómo se elabora esta receta, la textura de la masa y cómo formarlo una vez leudado.

Pero vamos con la receta.



Ingredientes:



150 grs. de harina panificable Proceli
100 grs. de harina Mix B Schär
100 grs. de harina Mix It Dunkel Schär
50 grs. de azúcar glas
40 grs. de miel
20 grs. de lecitina de soja
150 grs. de leche
4 huevos
80 grs. de mantequilla
Una pizca de sal
8 grs. de levadura para masas dulces
Aromas de azahar, naranja y limón
Ralladura de naranja
Ralladura de limón
Aceite de oliva

Decoración:

Fruta escarchada
Almendra laminada
Azúcar al gusto

Preparación:

Lo primero que hacemos es diluir la lecitina de soja en la leche, la dejamos un rato para que vaya tomando cuerpo.

El siguiente paso es pesar las harinas y los ingredientes secos (menos el azúcar). Añadimos aquí la ralladura de naranja y de limón (de esta última muy poquita). También ponemos la levadura. A mi me encanta la levadura para masas dulces (conocida coloquialmente como La Loca) pero si no la tenéis podéis sustituir la misma cantidad por levadura seca de panadería, la diferencia es que no levará con tanta alegría.

Ahora vamos a pesar los ingredientes líquidos. Yo los peso directamente en la cubeta de la panificadora que es la que utilizo para amasar. Ponéis los huevos, la leche (si queréis en lugar de leche podéis poner zumo de naranja y queda más aromatizado el roscón), la miel y el azúcar. Añadimos la leche con la lecitina de soja y los aromas también en este paso y empezamos a amasar. Cuando lleva un ratito añadimos las harinas y dejamos que poco a poco la masa vaya cogiendo cuerpo.

Lo último que añadiremos será la mantequilla en dados, muy importante que esté "en pomada" esto significa que esté a temperatura ambiente.

Cuando terminamos de amasar sacamos la masa a la mesa de trabajo y con las manos enaceitadas le damos forma de bola. Metemos en un bol y dejamos fermentar hasta que doble su tamaño (el tiempo de fermentación dependerá del calor de vuestra cocina). En este punto podemos optar por una fermentación en frío positivo (en el frigorífico durante 24 horas, de hacerlo así tendríamos que sacarlo antes de darle forma y dejarlo atemperar al día siguiente, con esta técnica conseguimos dos cosas, primero que la masa gane en consistencia y manejabilidad y por otro al dejar que fermente de forma lenta damos tiempo a las levaduras a trabajar sobre los almidones y romperlos de forma que bajamos de forma considerable el índice glucémico).

Una vez que ha fermentado vamos a formar el roscón. Yo lo hago sobre un papel de hornear y ya en la bandeja de horno para no tener que manipularlo demasiado y así evitar que se nos baje la fermentación que hemos conseguido. Con un poquito de aceite en las manos ponemos los dedos en el centro de la bola y poco a poco la vamos abriendo hasta formar el hueco (esto lo veis muy bien explicado en el video del final).

Una vez que hemos formado el roscón lo tapamos, mientras se precalienta el horno para que recupere un poquito.

Batimos un huevo, os voy a dar un truquillo para que quede más líquido y fácil de pintar. Si añadís un pelín de sal en el huevo se queda más líquido. Pintamos con mucho cuidado de no apretar demasiado y bajar la fermentación que hemos conseguido y decoramos con frutas escarchadas, almendra laminada y azúcar en perlas o bien las hacemos nosotros añadiendo un par de gotas de agua a azúcar normal.

Horneamos durante aproximadamente 40 minutos (esto dependerá también de vuestro horno y del tamaño del roscón) si veis que se está dorando demasiado podéis poner en los últimos minutos un poco de papel albal por encima para que no se quede demasiado tostado.

Cuando terminamos el horneado es muy importante no abrir el horno de golpe. Mejor lo dejamos entreabierto para que vaya perdiendo calor poco a poco y no se nos venga abajo.

Dejamos enfriar en rejilla y ¡¡a disfrutar!! Mirad que tierno queda.



Aquí tenéis un par de links donde podéis ver la textura y consistencia de la masa y como formar el roscón.

https://www.facebook.com/160722550657421/posts/2123026951093628/




viernes, 23 de noviembre de 2018

Filloas (o creps) sin gluten



Desde que la celiaquía entró en nuestras vidas hay una receta que mi mami lleva buscando adaptar desde el principio. Muchas fueron las pruebas que valían de entrada pero no conseguían pasar su exigente paladar. 

Hace dos semanas me mandó una foto y me dijo "esta vez sí" por fin tenemos unas filloas como las que siempre se hicieron en casa. ¡¡Y sin gluten!! Las filloas son crepes, pero no exactamente, digamos que son la versión gallega de los crepes que en casa se solían hacer en matanza (con un poquitín de sangre) y fuera de temporada blancas, como las que os traigo hoy. Se espolvorean con azúcar nada más salir de la sartén y con el calor el azúcar se convierte al minuto en almíbar. Pues puedo deciros que efectivamente esta vez sí, la recetiña es tal cual la recuerdo. Blanditas, tiernas, jugosas... 

Si sois muy golosos podéis tomarlas con chocolate, crema pastelera, nata, miel... o incluso rellenarlas con algo salado. Yo seguiré comiéndolas como cuando era pequeña, con el almíbar que forma el azúcar y enrrolladitas. Aquí os dejo la recetiña para que hagáis la prueba. 

Ingredientes:
150 gramos de harina Mix Dolci de Schär
300 gramos de leche
3 huevos
una pizca de sal
Mantequilla

Preparación:

Batimos los huevos y añadimos la leche. 

Añadimos los 150 gramos de harina  y una pizca de sal. 

Precalentamos nuestra sartén con un poquito de mantequilla. Con un cucharón cogemos parte de la masa y la vertemos sobre la sartén. Movemos para extender la masa y que se vaya cuajando. Una vez cuajado le damos la vuelta y lo dejamos unos segundos por el otro lado. 

Lo retiramos y espolvoreamos con un poco de azúcar, miel... si las queremos saladas las dejamos tal cual.

jueves, 25 de octubre de 2018

Hoy conocemos "A ritmo de burro"

Hoy os traigo una entrada que no tiene nada que ver con el mundo sin gluten, ni con recetiñas. O quizá si, porque de no haber sido por este mundo gluten free en el que me embarqué hace unos años no habría conocido a Casi y su iniciativa. Ahí os dejo como imagen de la entrada a Casi con uno de sus burritos (si no me equivoco es Pocho) creo que esa foto sirve para que os hagáis una idea de lo cuidados y mimados que están estos animales que están en peligro de extinción.

Lo conocí gracias a Juan Carlos y Pamela, de la Escuela del Espíritu del Bosque en Robledondo donde ya os he contado que he hecho varios cursos de cocina sin gluten y que os recomiendo visitéis si no los conocéis todavía.

En una de las visitas a esa mágica escuela encontré los anuncios de “A ritmo de burro”. Me informaron de la iniciativa y quedó la visita en “pendientes”. 


La pasada primavera hicimos varios intentos para ir a visitar a Casi y sus burritos pero fue tan lluviosa que la visita se hizo imposible. La dejamos para un poco más adelante, y este otoño no dejamos pasar la oportunidad.

Ni que decir tiene que es una delicia para los niños, el paseo en burro, el contacto con la naturaleza, los maravillosos paisajes que nos ofrece la Sierra Oeste de Madrid…

¿Qué os vais a encontrar si visitáis “A ritmo de Burro”?

Pues unos burros de tamaño grande, no os penséis que son burritos de feria no, son burros de raza zamorana altos y con buena planta. Eso sí, dóciles y amorosos. 



Fue curioso como estábamos acariciándolos antes de empezar el paseo y fueron ellos mismos quienes decidieron quienes serían sus jinetes. 

Los peques montaron acompañados de un adulto, aunque os puedo decir que Irene se vino arriba al terminar el paseo y dijo que otro día quería montar ella sola. Nosotras subimos en una burrita que se llamaba Rita.

La ruta por el alto de la montaña es una maravilla y Casi, buen conocedor de la zona y sus secretos, nos fue desgranando durante el paseo cosillas interesantes, sobre flora y fauna autóctonas.



Os digo que es una ruta de lo más recomendable, y después del paseo para reponer fuerzas nos fuimos al Escorial a comer y disfrutar de un entorno maravilloso. 


Si tenéis niños en casa es de lo más recomendable. Les encantará la experiencia y pasar un día en contacto con la naturaleza es para ellos una maravilla. 

No me digais que este entorno no es para sentarse a contemplarlo y olvidarse del mundo.

lunes, 10 de septiembre de 2018

Tarta de arroz con leche


Si hay un postre que le gusta a mi mami este es el arroz con leche. Este verano pude probar la tarta de arroz con leche y desde entonces estaba buscando la ocasión para hacerla.

Y se acercó su cumpleaños, y que mejor momento que ese para hacer la tarta de arroz con leche que tanto le gusta.

Es muy fácil y mi consejo es que os la toméis de un día para otro. Es increíble lo que gana.

Vamos con la recetiña.

Ingredientes:

200 gramos de arroz
Galletas María
1.5 litro de leche entera
2 sobres de cuajada
150 gramos de azúcar
Una rama de canela
Cáscara de limón

Para decorar:

Ramas de canela
Canela en polvo
Azúcar (para quemar)

Preparación:

Lo primero que vamos a hacer es cocer el arroz, en una cazuela ponemos el arroz, con agua, la rama de canela, la cáscara del limón y un poquito de sal. Lo dejamos cocer que quede bien hecho.

Mientras se cuece el arroz lo que vamos a hacer es preparar la base de la tarta, para ello trituramos las galletas. Para hacer la base más ligera yo lo que hago es en lugar de hacer la base típica con mantequilla pongo un poco de leche en las galletas trituradas hasta tener una masa homogénea y con ella cubrimos el fondo de un molde. Me gustan los que son desmontables. Cuanto tengamos la base formada la metemos en el frigorífico.

Una vez tengamos preparada la base en una olla ponemos la leche con el azúcar, otra rama de canela y otra cáscara de limón, ponemos en la olla también el arroz cocido. Reservaremos un vaso de leche en el que vamos a diluir los dos sobres de cuajada. Cuando empiece a hervir añadimos el vaso con la cuajada diluida y removemos hasta que poco a poco se va espesando. Retiramos la rama de canela y la cáscara del limón y vertemos esta mezcla en el molde. 

La dejamos enfriar, mínimo seis horas, pero ya os digo que de un día para otro está mucho mejor porque todos los sabores se asientan y gana muchísimo en textura. 

Para decorarla podéis utilizar canela en polvo, pero como hay a quien la canela no le gusta mucho yo puse azúcar y con el soplete de cocina lo caramelicé para darle ese toque tostado. 

Y ahora sólo espero que la probéis.